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IMÁGENES ANDALUZAS
PARA
CARMINA BURANA
un
espectáculo teatral de
SALVADOR TÁVORA
sobre las
músicas y los coros de
CARL
ORFF
TEXTOS PREVIOS AL ESTRENO
Sobre "Imágenes andaluzas para Carmina
Burana""
"Imágenes andaluzas para Cármina Burana" es una locura, quizás más que una locura un
atrevimiento de la imaginación. En arte, o aspirando estar en su marco, hay que
ser sincero, impulsivo y emotivo en el proceso de creación. Catorce
espectáculos que desde 1972 han dado la vuelta al mundo, andando desde el candil
y el cante a las retros-excavadoras y a la participación de elementos
considerados extra-teatrales, me han refrendado este comportamiento mental al
ponerlos en escena. Me estremecían las ideas y la materialización de ellas en
imágenes sonoras anti-convencionales, o en el texto, siempre rítmico, para la
palabra de puntualización del pensamiento. En los dos últimos, en esa
"Carmen" de cornetas y tambores, proletaria y bella bailaora abrazada
a la bandera de la Constitución española de 1812, y en el "Don Juan en los
ruedos" un "Don Juan" a caballo, seductor, jugando en los ruedos
taurinos con el toro, con la muerte real y el amor- por figura, riesgo,
naturaleza y no por el tema literario- el proceso de creación fue, como he
dicho, impulsivo, emotivo más que reflexivo. Yo creo que se llega a paladear
sin equívocos vanguardistas el arte, más por vías de la emoción que de la
reflexión. En casi todos nuestros trabajos, en estos ya treinta y tantos años
de debate estético por los escenarios del mundo, estaba tan enredada la emoción
a la reflexión que era difícil detectar sus límites. Mas en dos creaciones
concretas, en "Nanas de Espinas", (1982) una historia que nació del
llanto coral que descubrí en el texto lorquiano de "Bodas de sangre",
y en "Crónica de una muerte anunciada" (1990) un ramo de musicales
sentimientos angustiosos que me motivó el texto de García Márquez, el proceso
creativo fue por otros caminos que los restantes y a la inversa que el de estas
"Imágenes andaluzas para Carmina Burana"
Intentar dar una explicación razonable a este impulso artístico sería
una torpeza por imposible. "Imágenes andaluzas para Carmina Burana",
es una locura. Repito, quizás más que una locura un atrevimiento de la
imaginación: la musicalidad de la cantata, que he llevado por un camino de
vibraciones sonoras a unas imágenes, sin los condicionantes de los orígenes
literarios medievales en los que se inspiró Carl Orff; me zamarreó los
sentidos. Y sin dejar atrás los contenidos primitivos que arrojaron en el viejo
manuscrito clérigos y goliardos contra las manipulaciones de la jerarquía
eclesiásticas y de los poderosos, para mí (Cantes de Beuren) "Carmina
Burana" es una atractiva y sensual mujer. Y además una mujer andaluza.
Salvador TÁVORA
CARMINA BURANA, CARL ORFF Y SALVADOR TÁVORA
Los Carmina Burana, los cantes de Beuren, antología de poemas
medievales a partir de unos
manuscritos probablemente redactados en los siglos
XII y XIII, y encontrados en la abadía de Benedictos en Beuren, fascinaron de
tal manera al compositor alemán Carl Orff (Munich 1895-1982) que compuso con
espontaneidad y celeridad la música de la obra que le ha hecho mundialmente
famoso. En su estreno, el 8 de Junio 1937 en la opera de Frankfurt, la obra
llevaba el titulo completo de Carmina
Burana, canciones profanas para solistas y coros con acompañamiento
instrumental y cuadros. Desde el principio esta cantata fue concebida por
Carl Orff como una combinación de música, mimo y danza y respondía al interés
que mostró a lo largo de su vida por los movimientos, la danza rítmica y la
danza de expresión, ya que propuso aportar el componente musical al proyecto de
una escuela en la cual se combinarían música y movimientos.No es de extrañar por lo tanto que
a Salvador Távora le fascinasen los Carmina
Burana y que su música le sugiriese potentes imágenes, mucho antes incluso
de conocer el sentido de las letras de los poemas. Y lo curioso es que muchas
imágenes coincidiesen con el espíritu de las letras sin que se lo propusiera.
La originalidad de esta simbiosis consiste en que no trató en absoluto de
seguir el sentido de los poemas, ni situarlos en su época histórica, sino que
dejándose llevar por su imaginación dio forma a unas escenas de esencia
andaluza, barrocas a la par que muy implicadas en nuestro tiempo actual.
A veces la musicalidad de algunas
de las piezas, a pesar de sus letras extremamente paganas e irreverentes,
sugiere un ambiente de recogimiento religioso. Parece que la música evoca otro
universo que el explicitado literariamente. Sin embargo no se trata de una
contradicción ya que la música profana del medioevo tiene muchas sonoridades
religiosas. No sé si Carl Orff tuvo en cuenta este hecho a la horade componer
su música para los poemas medievales. Pero sí es cierto que los movimientos
musicales majestuosos de ciertas piezas han influido en las imágenes que
Salvador ha puesto en movimiento y que, al impregnarse de la música e
introducir en ella la iconografía andaluza, tenían que aparecer en el
espectáculo los signos religiosos del barroco andaluz, tan pagano como
idolatra.
También este espectáculo Imágenes
Andaluzas para Carmina Burana sobre las músicas y coros de Carl Orff, es
una muestra de que el arte no tiene fronteras y sí raíces, y que las fuentes de
la inspiración artística circulan y se encuentran por encima de las épocas, los
idiomas y los países. De los siglos XII o XIII a nuestra época, de Beuren a
Sevilla, del bajo latín y del alemán antiguo de los poemas medievales al
andaluz de los cantes flamencos, de un músico de Munich a un creador de
Sevilla, todos los caminos terminan por confluir y fusionar en una sinceridad
artística que, fiel a la primera función que debe de cumplir el arte, esperemos
tenga la capacidad de sorprender, interesar y emocionar
Lilyane DRILLON
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