Imágenes andaluzas para Carmina Burana (La Cuadra de Sevilla)
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IMÁGENES ANDALUZAS
PARA CARMINA BURANA

un espectáculo teatral de

SALVADOR TÁVORA

sobre las músicas y los coros de

CARL ORFF

 

PRENSA

DICIEMBRE 2004 – REVUE MARSEILLAISE DU THÉÂTRE
Transfiguración de Los Sentidos por La Cuadra – Edmée Santy

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En estado de apnea, las manos sudorosas, incapaz de aplaudir: hay que dejar tiempo al tiempo para volver a tomar aliento después de un espectáculo de este índole. Desmembrada, machacada y untada con los santos oleos, ebria de incienso, con la cabeza vuelta y el corazón saliéndome del pecho he vuelto a recobrar la conciencia marcada con el hierro candente de la fe al salir de la última creación de La Cuadra de Sevilla.
Sin embargo, desde aquella noche de Julio 1972 cuando, en el calor del Festival Off de Avignon, invitada por Antoine Boursellier, La Cuadra apareció en Francia, el grito visceral lanzado por Salvador Távora y sus compañeros no cesó de desbancar mi razón razonante. Al hilo de varios decenios, otros quince golpetazos me dejaron a su vez fuera de combate, al igual que los dos millones de espectadores de treinta y cinco países, igualmente hechizados.
Claro está, fue Richard Martín quien, una vez más, permitió que esta gran misa iconoclasta se celebrase en el Toursky (para ser fiel a la verdad histórica nuestro querido Renaud Mouillac fue el primero en invitar a La Cuadra en el Teatro du Merlan en 1974).
¿Por qué alquímico camino los Carmina Burana (literalmente los Cantos de Beuren redactados en el transcurso de los siglos XII y XXII por los benedictinos de esta abadía) han podido inspirar el compositor alemán Carl Orff (muerto el 1982) y el antiguo torero y hombre de espectáculo total como lo es Salvador Távora? (…)
Y para Távora, era inevitable que el paroxismo de las vibraciones sonoras provocasen el vértigo telúrico que estremece Sevilla durante la Semana Santa que celebra la Virgen, madre, reina y ramera, mujer entre las mujeres: Carmina Burana, nombre de mujer, de mujer andaluza.
¿El resultado? Ritual de sacrificio, procesión, vuelos de flores, taconeos, cuerdas ardientes de las guitarras, palillos con dedos, con tacones, caderas ondulantes, braceos, crucifixión, mujer-virgen, cuernos de luna, pequeños monjes escapados de las “Meninas” de Velásquez, encantaciones, delirio, embriaguez, improvisaciones, alucinación colectiva, alegoría, ostentación, grabado, provocación, devoción, seguiriyas, salmos gregorianos, transes, éxtasis: vida, muerte, amor, ¿donde está tu victoria?
La de Imágenes andaluzas para Carmina Burana es resplandeciente: Lalo Tejada es una bailaora incandescente, trágica, vestal y gran sacerdotisa; Alicia Murillo es la voz del cielo y del infierno; bailarinas y bailaores (Marco Vargas con un duende flameante); músicos, coristas, jinete del Apocalipsis que hace danzar su (bellísima) montura, todas, todos nos arrastran allá donde Salvador Távora se atrevió a delirar para que nosotros, hijos de la muy santa iglesia apostólica y romana, o perros perdidos sin collar pudiéramos rezar mejor y sobre todo más universalmente querernos los unos a los otros.