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CRÓNICA
DE UNA
MUERTE ANUNCIADA de Salvador Távora
CRITICAS
EASTSIDE EXPRESS - San Francisco, Agosto 1990 - FESTIVAL
LATINO
"Távora ha hecho del espectáculo una intensa y única
experiencia española, en la línea de las obras de teatro-danza de Martha Clarke. Es un
espectáculo teatral excitante...La pasión y la emoción, sin embargo están en
evidencia. Bajo la brillante iluminación de Lilyane Drillon, y con los trajes del
Creativo Fridor, todos en negro y blanco, el reparto de los once actores y dos
guitarristas crea una expectación que perdura, a partir de la primera aparición de los
dos hermanos con sus cuchillos de carnicero en la cima de un alto elemento blanco con
escaleras, durante los ochenta minutos que siguen sin interrupción.
Alguno de los brillantes aciertos teatrales de Távora son la bailarina vestida de
pájaro, la cascada de chispas producidas por el afilar de los cuchillos, la sombra de
Santiago Nasar, vestida enteramente de negro mientras el propio Santiago va de blanco, y
el uso del Réquiem de Mozart como leit-motiv para perfilar la muerte. El brutal asesinato
se ve ritualizado cuando cada hermano trocea un pedazo de carne hasta que no queda nada,
mientras Santiago grita su agonía en el suelo, entre ellos.
Dentro de los memorables bailes, hay que señalar el baile de la novia y del novio
(interpretados por Concha Távora y Evaristo Romero), que se abren camino en la plataforma
superior, cima de las escaleras, para consumir su única escena de amor. El Obispo y la
muerte, ambos están representados por figuras con enormes máscaras que añaden religión
y otros elementos no nombrados en la historia. "La Crónica de una muerte
anunciada", de La Cuadra de Sevilla es fiel a la novela de García Márquez, tanto en
su espíritu como en su estilo."
Víctor GLUCK
UNO MAS UNO - México, 22 de Agosto de 1990 - FESTIVAL LATINO
"Távora sobrepasa todas las expectativas, incluso las suyas
propias al aferrarse a esa idea de que "Crónica..." pisa terrenos de la
tragedia griega, al igual que han aseverado otros superfluos ideologistas del autor de
"Cien años de soledad". Sin embargo Távora acierta en su brío
autocontradictorio, ya que al afirmar que en "Crónica..." no existe
exposición, nudo y desenlace, (...) descubre (o va haciéndolo sin proponérselo) un
vasto cúmulo de referencias netamente contemporáneas que deslindan en un espectáculo de
hermosura congénita encauzado a buscar y exponer un código teatral que florece en su
dinamismo y fuerza poética. Así Távora extrovierte de manera fidedigna esa mescolanza
de expresiones artíticas, políticas y religiosas que ha dado en llamarse
"posmodernismo"; en ello deriva, por supuesto que la novela de García Márquez
es un vital testimonio del siglo XX. Santiago Nasar es la reencarnación literaria de
Joseph K. en el Proceso; pero Kafka no es todo, en algunas imágenes de Távora hay más
aliento de Onetti que de García Márquez; y sin embargo es el texto de García Márquez;
y sin embargo es el texto de García Márquez el que solivianta la fiereza artaudiana: los
pájaros que revolotean entre la sangre de la carne destazada en escena son espejo de la
muerte a machetazos de Santiago Nasar y del chorro de sangre que reviste el escenario del
teatro de la crueldad, su brillo paroxístico, su apoteosis cristiana de elevación y fe.
Agonía y éxtasis, el cante jondo y el baile flamenco de la Cuadra de Sevilla no es más
que ese gemido conturbado, ese último suspiro en que nos ha detenido el fin de milenio
para escribir la crónica anticipada de nuestra muerte en las hojas secas de la
depresión."
Gonzalo Valdés MEDELLÍN
LA PRENSA -31 de Agosto de 1991 - TEATRO COLON - SANTA FE DE BOGOTA
"Macondo y Mediterráneo se unieron en una obra que es
universal."
"...Una obra como pocas que llega a electrizarnos a nosotros: el Macondo colombiano
de García Márquez...Entre malabares, silencios y metáforas se desarrolla una historia
sin marco ni tiempo, más bien son etapas cíclicas que comienzan y terminan con la muerte
y entre ella y la venganza, las puertas. Una historia garciamarquiana, colombiana,
andaluza y universal...Las luces hablan y la música, con un personaje más nos trae y nos
lleva sobre el presente lúgubre de la obra y los dolorosos recuerdos de una puerta
cerrada en el peor momento...Después de esto, ni los personajes de García Márquez, ni
los actores, ni el público, volverán a ser los mismos. La obra logra un impacto
sustancial y la historia cobra vida sobre la representación de La Cuadra. Macondo ya no
es nuestro. Macondo es un sitio vivo en el Aleph universal de la literatura, el cine y el
teatro. Ante todo sucumbimos a la magia. Flores y luceros, palomas encerradas en el mural
de la venganza, palomas libres sobre la muerte y el recuerdo."
Nora Rosado PUCCINI
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