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IDENTIDADES, de Salvador Távora
Poema plástico y musical sobre dos culturas
CRITICAS
EL PERIÓDICO,31 de Octubre de 1994 - VALENCIA
"Identidades", un canto a la paz.
..."EI espectáculo de Távora es un grito, hecho de escenas emotivas y aciertos
evidentes, contra los que quieren afrentar a estas dos culturas y un canto, visual y
plástico, a la paz. Fiel a su línea estética, Távora ha creado un espectáculo en diez
escenas que a grandes rasgos muestra algunos símbolos de Catalunya -la sardana, los
castells, la dansa de la mort de Verges- y otros de Andalucía, como el cante, la Semana
Santa y la guitarra. Távora, sensible a la memoria colectiva,hace de las trágicas
muertes de Companys y Blas Infante un punto de unión en el dolor de catalanes y
andaluces.
La música y la plástica conforman el lenguaje de "Identidades". El montaje,
con poemas de Espríu, Brossa, Perarnau y el propio Távora, muestra en sus primeras
escenas, y siempre de forma estilizada, aquellos símbolos culturales catalanes y hace de
la emigración andaluza a Catalunya un punto de encuentro.
..."Identidades", y así se reconocía tras el estreno, es uno de los
espectáculos mejor acabados de La Cuadra, con una iluminación mejorada y el habitual
caudal sonoro de su creador. Arriesgado en cuanto a la decisión de afrontar el tema y con
unos resultados que no buscan la polémica ni la denuncia y sí el acercamiento, la
convivencia y el mutuo respeto. Y que muestra el amor de Távora por Catalunya."
Gonzalo Pérez de Olaguer
EL PAIS- Barcelona, 28 de Enero de 1995
EL HOMENAJE DE TÁVORA A CATALUÑA
..."Pero "Identidades" es más que eso; es una apuesta por el mestizaje
teatral, por la unión de los teatros y las culturas de España; es como anteriormente lo
fuera Andalucía Amarga, una reflexión y en definitiva, un acto de amor hacia la figura
del emigrante andaluz, y es, también, un homenaje, el homenaje de Távora y de La Cuadra
al público catalán, el que les acogió con respeto y cariño, desde aquel inolvidable
Quejío, a principios de los setenta; un público en el que se dan la mano los artistas e
intelectuales catalanes de los últimos años del franquismo y los "otros
catalanes", el inmenso público andaluz del cinturón industrial de Barcelona, el
cual, en 1993, nombra a Távora Andaluz del Año -premio otorgado, por votación popular,
por la Federación de Entidades Culturales Andaluzas en Cataluña-.
Pues bien, ahí está "Identidades", el homenaje de Távora a sus paisanos y a
los hijos y nietos de estos, hijos y nietos de andaluces y catalanes.
...Luego todo se va haciendo más claro; mucho más claro. Las dos banderas, la andaluza y
la catalana, hechas trizas por una máquina segadora; las muertes, los asesinatos de
Companys y Blas Infante -aquel Blas Infante que iba a llevarle libros y comida a su amigo
Companys cuando este estuvo preso en el Penal del Puerto de Santa María-, acunadas por la
danza de la muerte de la Patum de Berga y los impresionantes pasos y silencios de la
Semana Santa sevillana. Y la voz del Espriú, que se escucha al unísono en catalán y
andaluz: "Escolta/Escucha, Sepharad...Y el halcón que, de repente, abandona el
mástil y se lanza sobre el puñado de carne fresca que le ofrece el cetrero.
El público sevillano comprende, aprecia y sigue atento cuánto ocurre en el escenario. Lo
veo en sus ojos.
...Lo dicho; a los sevillanos les ha entusiasmado "Identidades": aquí con el
público de Cornellá, de Santa Coloma, de L'Hospitalet, puede ser el delirio.
Joan De SAGARRA
LA NUOVA SARDEGNA- 30 de Julio de 1995 - CAGLIARI-NORA-CERDEÑA
...Salvador Távora director y creador del espectáculo que mezcla
música en directo, danza, poesía, teatro y canto ha intentado contar a su manera lo que
aparece como un ideal encuentro entre dos culturas. Obligado en este caso, como muchisimos
conciudadanos suyos, hijos de una tierra fascinante cuando quiere, pero árida y pobre en
recursos, por la necesidad de emigrar al norte, en la rica tierra de Cataluña, a la
búsqueda de trabajo y riquezas. "Identidades" es por lo tanto el relato de un
encuentro, pero también el nacimiento de un sentimiento de respeto hacia la tierra
hospitalaria, su gente y su historia. La voluntad clara de ver en la diferencia un motivo
de libertad y un crecimiento común (...)Aquí tenemos las cantos, la belleza del habla
catalán, la seductora danza circular de la Sardana. (...) Aquí tenemos -y es quizás la
parte más intensa de todo el espectáculo- la explosión del cante andaluz, de mujeres y
hombres, las guitarras al unísono de dos músicos, el grito desesperado de un cantante
gitano, el rítmico golpe de tacón de un bailaor de flamenco...
Walter PORCEDDA
LE PROVENCAL - Marseille, 27 de Abril de 1996
La Cuadra de Sevilla en el Teatro Toursky
Desgarrador canto litúrgico de amor
En esta hora en que todos se destrozan en nombre de una cierta
identidad, esta hora en que saltimbanquis de pacotilla quieren volver a pensar el mundo,
en esta hora en que, en ruso o en esperanto, se pasa a la batidora de la
"re-lectura" a Shakespeare y Alejandro Dumas, en esta hora en que Orfeo conoce
el Réquiem de su futuro, hemos aquí a Salvador Távora que nos brinda con el canto
litúrgico de las culturas re-encontradas. No es casual que esta misa haya sido celebrada
ayer noche (y también lo será esta noche) en el Teatro Toursky, "capital" de
los VI Encuentros Internacionales del Instituto del Teatro Mediterráneo. No es casual
que, en la sala, Antoine Bourseiller haya sido el primero en abrir los aplausos, el que
supo conmover Avignon con esta "Cuadra" que iba a revolucionar el mundo. No es
casual que, en un silencio religioso, Cataluña y Andalucía hayan celebrado sus
"bodas de oro". No es casual que estas dos culturas, la Catalana y la Andaluza,
se re-encuentren, una y otra, una en la otra, para celebrar su irreversible encuentro. No
es casual que vuele el águila, que chorree el agua, que broten las flores. Y que se haga
la danza. No es casual que la máquina devore la bandera ensangrentada. No es casual que
se devanen los hilos de los carretes de las hilaturas. No es casual que Penélope
reconsidere la historia.
Con esta undécima creación, Salvador Távora se muestra fiel a si mismo: dedica un canto
de amor al Norte y al Sur, entrelaza el Castellano y el Catalán, rinde homenaje a dos
pueblos, dos minorías, a priori hechas para destrozarse. Y para la eternidad, preparadas
ya para re-encontrarse. ¿Un espectáculo? ¡Muchísimo más! Diez secuencias, diez
páginas de historia, contando, bailando, cantando, desgarrando la historia de dos
pueblos. Es Historia. Salvador Távora, demiurgo, y también cantaor, rehusa las muertes
violentas y resucita el dolor y la esperanza. Palo de cucaña, fuentes brotando, telas
manchadas de rojo, acciones de gracia, reyes gigantes y mujeres-vestales,
"Identidades" crucifica y transfigura. A mil años luz de folklore de pacotilla,
Salvador Távora teje para Andalucía y Cataluña una conmovedora sinfonía:
"grallas", tambores de Verges, sardanas, dragones, con toques leves y alusivos
que anuncian la Vía Real. ¿Pío deseo? Mucho más: esperanza para hacer y rehacer la
unión sagrada, la que suprime las divergencias. La que hace que Salvador Távora y La
Cuadra nos hacen mejores. En nombre de la cultura y de la armonía, a pesar de aquellos
que quieren que arda el mundo. Eso fue ayer, en el Teatro Toursky, y también esta noche,
que este paréntesis de fraternidad y atlento ha sido abierto.
Edmée SANTY |
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