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NANAS DE ESPINAS de Salvador Távora

Espectáculo inspirado en "Bodas de Sangre" de Federico García Lorca


TEXTOS PREVIOS AL ESTRENO


INTRODUCCIÓN A "NANAS DE ESPINAS"

No sé si, en el proceso de creación de este quinto trabajo de nuestra aventura teatral, fue "BODAS DE SANGRE" la que se enredó en la visión del espectáculo, o fue este el que se enmarañó en la obra de Federico García Lorca. Lo cierto es que el trabajo, entre otros propósitos, sin que esto aspire a descalificar cuantas consideraciones sobre sus resultados puedan hacerse, logra demostrar, en el campo específico del lenguaje teatral, la natural coexistencia de lo que podríamos llamar una poética dramática escrita, y una poética dramática física; al menos, cuando las Una imagen de Nanas de Espinasdos nacen como expresiones comprometidas del entorno vivencial o cultural de un mismo pueblo.

Conviene con urgencia aclarar que los escasos textos extraidos de la obra de Federico no están en absoluto, por el enorme respeto que me imponen, sometidos al espectáculo, ni se emplean por ninguna necesidad argumental, sino que, requeridos por afinidades a participar, andan por todo el acto con la naturalidad que les da el encuentro con ese espíritu primitivo que posiblemente tenían en la mente de Lorca, antes de convertirse en lúcida literatura de una estructura dramática dialogada, y forman parte, en la unidad, del discurso lírico y plástico al que aspiramos.

No son estas NANAS en las que hemos incrustado punzantes espinas, un espectáculo que nace de un argumento, sino asentado en argumentaciones del subconsciente que se concretan después de una ordenación elaborada con el alfabeto de una dolorosa poética de los sentidos. Cada sonido, cada silencio, cada acción tiene su propia historia en el mundo interno de las sensaciones. Es por esto, pienso, que la anécdota de la obra de Lorca es aquí, y como consecuencia, una sangrante historia más de las miles que generan unos condicionantes sociales que acartonan y oscurecen la vida. En definitiva, el argumento de "NANAS DE ESPINAS" -sin que tenga necesidad alguna de existir, como en otros modelos teatrales- muy bien pudiera dibujarse entre las imágenes que han arrojado al espacio escénico la sensibilidad y la memoria, y es, quizás, el más ambicioso y el más enganchado a la vida al que pueda aspirar un hecho teatral: la historia íntima de unas generaciones, de un pueblo, mostrando, a través de sus comportamientos cotidianos, llenos de una rica y antigua cultura, sus aspiraciones, sus angustias, sus confusiones, y el incierto futuro de sus hijos.

También interesa indicar que, en los ritos ordenados, por sus manifiestas elocuencias,  no hay ningún propósito de   exhibición de la folklórica superficialidad en que,  por nuestras tierras,   muchos de ellos han caido, tras las exaltaciones de sus virtudes turísticas. Hay   en ellos la búsqueda desesperada  de encontrarnos  con unas más amplias, sin dejar de ser genuinas, formas de   expresión. Sin ponerles al situar el intento en el campo del arte, barreras a  la imaginación.

Se puede decir que "NANAS DE ESPINAS", es un espectáculo parido entre crueles escalofríos. Ni a partir de, ni sobre la obra de Federico, sino como un ritual de sentimientos trágicos -racionales o irracionales- que se engranan como ruedas dentadas de una misma máquina: una tierra vieja, cansada y dura, que se alimenta, entre risas, de llantos y de muertes porque, quizás, sólo así podrá redimirse del apretado corsé que les han colocado sus históricas circunstancias.


Salvador TÁVORA


PREÁMBULO

El espectáculo, unas imágenes encadenadas, persiguiéndose en una sutil relación de progresión, rozando el hilo conductor -la obra de Lorca, "BODAS DE SANGRE"- alejándose y volviendo a él. Cinco situaciones acompañadas por cinco rituales que les mandan correspondencias poéticas. Tres bloques de texto "hablando" puntuan el trabajo, inmovilizan las imágenes, hieratizan a los personajes. Sólo hablan, acusan, piden, suplican y se lamentan tres mujeres: LA MADRE, la MUJER, la NOVIA. Cada una, y una tras otra, enfrentándose a un hombre; eco una de la otra, sus destinos se parecen y se juntan cuando está todo consumado. Los hombres, mudos, presencia, actitud, gestos y miradas, apuestas de la ronda triste. Ellos no hablan. Hacen, cumpliendo lo que se teme. Y las mujeres quedan solas, con el niño, o los niños, presas de un ciclo que viven, empezando otra vez, siempre. El sino de la mayor presenta su espejo a la más joven...

¿ Cómo romper el círculo, qué hacer para que el niño, al cual se mece con tanta ternura, no sea, un día aquel hombre "que no vuelve, o si vuelve, es para ponerle palma encima o un plato de sal gorda paraUna imagen de Nanas de Espinas que no se hinche"?. Pero las Nanas, con crueles palabras de muerte y sangre, marcan al niño, heredero de todos los atavismos, en un grito de rebelión y desesperanza.

Los rituales, en paralelo, preparan, subrayan y dominan las situaciones. Unos, rituales de fiestas, otros, rituales de la muerte; sin embargo, aún la fiesta se queda como un aspecto irrisorio de la muerte, intento de fuga, y la violencia de los condicionamientos sociales pesa y pisa a todos sin merced.

Salvador Távora ha leido el texto de la obra de Federico García Lorca desde su condición de Andaluz de la post-guerra, empapado de siempre por las músicas, las imágenes mórbidas de los rituales religiosos que puntuan las estaciones, años tras años. Empapado también de la violencia de aquel otro espectáculo que es la lidia, cuya única salida es la muerte segura por uno de los protagonistas, y una de las claves, el miedo que siente el que debe dar la muerte siguiendo las reglas del arte, enfrentándose con la bestia y el público... que no perdona ningún fallo.

Esos aspectos de Andalucía, cuán tópicos, temas de tanta literatura, son vividos y sentidos desde dentro, pensados conociéndolos. Ya que todo es diferente según la posición de protagonista o espectador, aún enterado.

Para Salvador Távora, ese mundo duro, de un arte muy sutil, en donde la piedad es casi inexistente, es el mismo mundo que también conoció Federico García Lorca, y tanto lo conoció que murió su víctima.

Esta lectura de "BODAS DE SANGRE" cuyo resultado es "NANAS DE ESPINAS', se presenta como un atrevimiento, un desafío, lejos de las representaciones en blanco y negro al uso, llenas de pasión lírica. El resultado proyectado en el escenario no es más que la síntesis de los sentimientos, por cierto irracionales, que, desde la obra de Lorca, brotan al espíritu de alguien, cuyo horizonte cultural está lleno de coincidencias, y que siente por el poeta, por el Andaluz, una admiraci6n y un respeto profundos.

Lilyane Drillon