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QUEJIO
Estudio dramático sobre cante y bailes de Andalucía, de Salvador Távora.


CRITICAS


COMBAT - París, 26 de abril 1972

"Teatro bruto."
"Tal autenticidad, tal belleza, tal rigor, tal violencia en la denuncia, tal simplicidad de medios, tal ausencia de pretensiones y de complacencias son excepcionales y tales momentos de emoción justificarían ellos solos, si hubiese necesidad, el renacimiento del Teatro de las Naciones.
Luz de una lámpara de aceite atravesando lentamente la sala llevada por un hombre arrastrando cadenas: inmóvil en la penumbra, en una silla de enea, una muchacha vestida de negro echa de vez en cuando un puñado de incienso sobre el brasero; una guitarra ácida exacerba la extrema tensión del silencio. Doblados, brazos levantados, manos abiertas atadas por largas cuerdas a un bidón lleno de piedras, unos hombres gritan su pobreza su sufrimiento, en largos cánticos agresivos y dolorosos. Tieso, golpeando el suelo con el tacón en un flamenco muy lento y como rabioso, sin preciosismo, a veces desgarrado por desencadenamientos casi desesperados, un hombre echa en cara a todos, sin decir una sola palabra, su impotencia, su soledad. Cuerpos proyectados hacia delante, brazos retenidos por sus lazos abiertos como para un imposible vuelo, los hombres unen al fin sus esfuerzos, arrancan el bidón de su inercia y avanzan hacia el público al cual tienden las cuerdas, invitándolo simbólicamente a unirse a su esfuerzo, a la lucha. El espectáculo escapa a la escritura: QUEJIO se apoya en el cante y el baile flamenco, expresión auténtica de un pueblo, el pueblo andaluz. Lejos de los lloriqueos y las histerias con volantes de encaje presentados a los turistas, el grupo de La Cuadra, al mismo tiempo que restituye el cante, en su pureza original, encuentra el poder de comunicación real, vivida, auténtica
El "espectáculo" se une a una realidad vivida y la vlolencia que denuncia es una violencia concreta, aunque, por su fuerza y su belleza, sobrepase la anécdota y griten en él todas las opresiones, todos los sufrimientos. Como los vestidos, los objetos utilizados (candilejas, botijos, hoces) sacados de la vida cotidiana de los campesinos de Andalucía, las voces roncas, apretadas, no "trabajadas" tienen una presencia sorprendente, una casi "tactilidad". De aquí que también el teatro -teatro inmediato cuya significación escapa a las palabras- sea un teatro bruto, una forma dc expresión más, de la cual hay que confesarse impotente para dar cuenta con nuestro miserable y escurridizo lenguaje. Yo cambiaría muchas literaturas dramáticas por estos gritos y estos silencios."



Jack GOUSSELAND




EL NACIONAL- Caracas, 26 de septiembre 1973

"Ya estábamos resignados a recibir sólo de España el estereotipado y convencional teatro que allí se hace comercialmente. Así vinieron no hace mucho aquellos "embajadores" oficiales, y bien apoyados del María Guerrero, que se anunciaban como el mejor teatro de España y salieron de su gira por las Américas bastante escaldados. Y no porque quienes aquí hacemos comentarios, los deriváramos "hacia la política", como llegaron diciendo allí sus directores, sino porque representaban lo caduco del teatro español.
Ahora, sin presumir, cargados de modestia, nos ha llegado un grupo no oficial que ha levantado el prestigio del nuevo teatro español; que ha descubierto que España no es sólo aquélla; que hay gentes que, contra viento y marea, intentan luchar para la no estatificación, experimentando por otros caminos, combatiendo hasta donde les es posible por sustituir lo podrido del teatro y del país. (...) LA CUADRA presentó y seguirá presentando a teatro lleno QUEJÍO con poco más de una hora de duración, porque no creemos que los nervios aguanten más tiempo la tensión dramática de este cuadro goyesco donde no se habla. (...) Ello complica el silencio, la emoción casi religiosa con la que el público presencia este espectáculo salido del alma universal de sus siete intérpretes sudorosos y atormentados."



RAS




EN PUNTA- Madrid, Junio de 1974

"Es la primera vez que voy al teatro y se me olvida que estoy viendo una obra de teatro. (...) Es la primera vez que la carne se me pone de gallina y sudo en un acto de este tipo. (...) La Cuadra, de Sevilla, ha venido a Madrid con el quejío del pueblo andaluz a sus espaldas. Una pesada carga que sólo unidos pueden mover. (...) Se tensan todos los músculos del cuerpo cuando, todos a una, por la fuerza de la unión, comienzan a mover, paso a paso, esfuerzo a esfuerzo, la estructura que les mantiene inmóviles hasta dejarla al borde del precipicio. (...) Ellos no buscan aplausos, sino cabezas bajas al salir, remordimientos y preguntas, muchas preguntas."



Julio TORRES




DIARIO DE LISBOA- Lisboa, 27 de noviembre 1974

"QUEJÍO es, tal vez, una experiencia única e inimitable como expresión de un teatro popular. Los componentes de La Cuadra consiguen con una, aparentemente, facilidad extrema, una realidad que tiene que ver con Grotowsky, más que lo que los imitadores profesionales de Grotowsky hacen; que está más cerca del teatro de la crueldad propugnado por Artaud, que las ideas que los teóricos papagayos han difundido sobre el artista francés. Lo más importante es que la línea estética encontrada por el grupo no perjudica la gran carga política que marca QUEJÍO. Porque éste no deja nunca de obligar al espectador a analizar las motivaciones sociales y las implicaciones políticas que el espectáculo acarrea."



Carlos PORTO